Proyecto propio · En desarrollo
Perfect Studio
Una aplicación multiplataforma que genera canciones completas — letra, voz e instrumentación — a partir de una idea, con modelos de inteligencia artificial de última generación. Tampoco es un encargo — es nuestra.
Qué es Perfect Studio
Perfect Studio genera canciones completas — letra, voz e instrumentación — a partir de una idea, un estilo o una letra propia, en el idioma que elija cada usuario. Se puede elegir género y estado de ánimo, generar en modo instrumental, regenerar solo una sección concreta, separar la canción en pistas (voz, batería, bajo, melodía) o extenderla. El modelo de negocio es freemium: unas pocas canciones gratis a cambio de publicidad verificada, y varios niveles de suscripción para quien quiera más.
¿Cómo está construido por dentro?
El cliente —una única base de código para Android, iPhone/iPad y navegador— nunca habla directamente con ningún modelo de inteligencia artificial ni tiene ninguna clave de acceso propia: eso sería exactamente el tipo de fuga de credenciales que este sitio lleva evitando desde el principio. Toda petición pasa primero por un orquestador ligero que verifica identidad, suscripción, cuota mensual y publicidad vista antes de aceptar el trabajo, y solo entonces lo encola.
El diseño que hemos construido encima de esa cola es lo que de verdad marca la diferencia de coste: cada región del mundo tiene su propia cola de trabajo y su propio grupo de máquinas que escala automáticamente — de cero a varias instancias cuando hay canciones que generar, y de vuelta a cero minutos después de quedarse sin trabajo. Si nadie en una región concreta pide canciones durante un rato, esa región no cuesta nada. Es una arquitectura propia, portable a cualquier proveedor de nube que ofrezca colas de trabajo y grupos de instancias autoescalables — no depende de uno en concreto.
En qué fase está
El proyecto avanza en 8 fases planificadas, y ya hay cuatro cerradas y verificadas de extremo a extremo con datos reales, no solo desplegadas: un usuario real se registra, su cuenta se crea sola, pide generar una canción, el sistema comprueba su cuota y sus créditos, el trabajo llega de verdad a la cola de su región y vuelve convertido en un archivo de audio reproducible. La aplicación ya compila y se ejecuta en Android y en navegador (iOS necesita un equipo con el que todavía no contamos), con los 12 idiomas de lanzamiento ya traducidos — pendientes de revisión por hablante nativo en los diez que no son español o inglés.
La generación musical ya está cerrada: el proceso completo —letra y música— funciona de extremo a extremo y devuelve audio real y reproducible, no una URL con buena forma; el reproductor, con onda visual y salto de posición al tocarla, está verificado contra ese audio. Ahora mismo estamos en la fase de monetización: consentimiento previo obligatorio antes de cargar nada de publicidad en Europa, mediación entre varias redes, un muro de ofertas con firma criptográfica de cada recompensa y conciliación diaria, y suscripciones validadas siempre en servidor mediante un webhook firmado e idempotente, nunca en el cliente. Todo se enciende y se apaga desde un panel de administración propio.
Antes de dar esa fase por buena hicimos una auditoría de bugs de punta a punta, con especial atención al camino del dinero: 24 hallazgos, 23 corregidos y con su prueba automática, uno en vigilancia y ninguno abierto. El más grave: el proceso que genera las canciones no era idempotente, así que una reentrega del mensaje de la cola después de haber terminado volvía a ejecutar el trabajo, corrompía el audio y cobraba dos veces. Quedan cuatro fases por delante: blindaje de seguridad, panel de administración, funciones sociales y el lanzamiento. Lo que hoy frena no es código — la aplicación está firmada y empaquetada; falta publicarla y completar los trámites de cuenta y de tienda. Nada de esto lleva fecha anunciada.
Lo que ya es real